Historia compartida. Granada-MADOC

Historia compartida. Granada-MADOC

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1994. Hace apenas tres años que el Pacto de Varsovia se ha disuelto y la Guerra Fría se da por terminada. Se habla de los “dividendos de la paz” y de un “nuevo orden mundial”. Fukuyama escribe El fin de la Historia y el último hombre. El mundo está cambiando, y los vientos de cambio soplan también en las Fuerzas Armadas españolas. El Ejército de Tierra se apresta para iniciar el llamado Plan NORTE (aprobado por el Consejo de Ministros el 5 de agosto de 1994) que supuso una importante modernización de sus estructuras, pero también la disolución de muchas de unidades históricas. La prensa recoge la noticia “(El Plan NORTE del Ejército de Tierra) supone una auténtica revolución en su organización y despliegue, además de una importante reducción. El plan suprime las capitanías generales y los gobiernos militares y disuelve las cinco divisiones. El objetivo es acabar con un despliegue, de mas de dos siglos de antigüedad y basado en la ocupación del propio territorio y sustituirlo por otro estrictamente operativo y volcado en la posible intervención en el exterior, en el marco de organizaciones multinacionales, como la ONU, la OTAN o la UEO” (El País.com, el 5 de marzo de 1993). El Ministro de Defensa declara que “no es sólo un plan de reducción y redespliegue del Ejército, sino un cambio de concepción estratégica”. Es un paso audaz y necesario, pero también sacrificado, ya que varios miles de militares tendrán que cambiar de destino (el 12% de un total de 134.000) Granada, que había dejado de ser Capitanía General en 1985, verá disolverse ahora el Cuartel General de la División Motorizada II Guzmán el Bueno, desplegada en toda Andalucía, así como otras unidades que habían dado continuidad histórica a una notable presencia militar en la ciudad desde la época de los Reyes Católicos. La sorpresa fue dando paso a la preocupación en la mente de los responsables locales y de la sociedad granadina: la pérdida de esas unidades tendría no solo un efecto moral, sino también un impacto económico sensible. Se dispararon las alarmas y Granada tomo partido: el Ejército no podía abandonar la ciudad. Aunque fue un esfuerzo colectivo en el que participaron autoridades políticas, representantes sociales y colectivos diversos, hay que destacar la labor de dos autoridades militares: el teniente general Agustín Muñoz-Grandes Galilea, Capitán General de la Segunda Región Militar, y el general de división Jerónimo Gregorio Pareja, General Jefe de la División Guzmán el Bueno, cuya labor fue decisiva para lograr la permanencia en Granada de una presencia militar importante, si no cuantitativa, al menos cualitativamente. Ambos contribuyeron a lograr ese objetivo que, al principio, parecía poco viable. Avanza el año 1995 y comienza la disolución de unidades en toda España, Sevilla, Cádiz, Almería son testigos de múltiples actos de despedida de unidades que, en muchos casos, tienen una gran tradición y extenso historial. Los cuarteles, donde tantos jóvenes hicieron su servicio militar, empezaban a vaciarse o directamente se cierran o pasan a otros usos. Pero, como siempre ha ocurrido en la Historia, mientras unas instituciones y estructuras desaparecen otras luchan por emerger para adaptarse a los nuevos tiempos. Desde hace tiempo, el Mando de Ejército de Tierra está considerando la conveniencia de crear un órgano singular, inspirado en el Training and Doctrine Command (TRADOC) de los Estados Unidos. Finalizada la Guerra de Vietnam, el US Army revisó sus lecciones aprendidas y reconoció la necesidad de llevar a cabo una profunda revisión conceptual que le preparara para afrontar con éxito las guerras del futuro. Se trataba de repensar su doctrina y de reinventar su organización y funcionamiento a partir de un sólido análisis prospectivo de los cambios sociales y tecnológicos esperados y la forma en que se desarrollarían los conflictos armados en el umbral del siglo XXI. Para esta labor, se creo el TRADOC en 1973. En los años noventa, España se interesó por este modelo y destaco a Estados Unidos un Oficial de Enlace para conocerlo en profundidad y valorar su encaje en el Plan NORTE. Los informes fueron favorables y se encomendó al Estado Mayor Especial (EMS), ubicado en Madrid, el inicio de los trabajos para crear un Mando de Adiestramiento y Doctrina (MADOC), sobre la base de órganos ya existentes y otros de nueva planta. Una de las primeras decisiones consisto elegir una sede entre las diferentes alternativas existentes. En aquel momento se habló de varias “candidaturas”, pero lo cierto es que Granada fue la ciudad elegida. Qué factor tuvo más peso en esta decisión poco importa, lo cierto es que el 1 de enero de 1996 un equipo reducido del EMS fue comisionado a Granada al mando del general de división Víctor Rodríguez Cerdido, quien durante varios meses desempeñó simultáneamente el cargo de jefe del EMS y de la ya casi extinta División Guzmán el Bueno. Aquel reducido equipo, una equilibrada combinación de veteranía y juventud, asumieron con entusiasmo la misión de diseñar con el máximo detalle la nueva criatura, a la que empezaron a referirse con expresiones como “el motor del cambio” o “el centro de pensamiento” del Ejército. Concluido su trabajo en poco más de una año, el Real Decreto 287/1997, de 28 de febrero, disponía la creación del Mando de Adiestramiento y Doctrina, cuyo primer jefe fue el propio general Rodríguez Cerdido, ascendido ya a teniente general. Granada no solo no había perdido un peso significativo en el despliegue del Ejército de Tierra, sino que había recuperado un Mando de Primer Nivel, con un peso y trascendencia muy superior a los que nunca había tenido durante la existencia de su histórica Capitanía General y con una dimensión no solo local y regional, sino también nacional e internacional, como veremos más adelante. Me atrevo a afirmar que, al principio, la sociedad granadina valoró más la pérdida cuantitativa que la ganancia cualitativa que suponía el MADOC. Hacía falta tiempo para explicar y para entender la naturaleza de los cambios que se estaban produciendo en la Defensa y que conducirían en pocos años a la plena profesionalización de nuestras Fuerzas Armadas (a partir del 1 de enero de 2002 cesaron los llamamientos a filas, convirtiendo a España en el tercer país de Europa continental que adoptaba esta medida, posteriormente seguida por la mayoría de gobiernos europeos), ante la demanda de nuevas misiones más allá de nuestras fronteras, como en las que en aquellos tiempos desempeñaban en la exYugoslavia, trabajando codo con codo con otros ejércitos aliados y amigos para garantizar la estabilidad y la seguridad nacional e internacional. El MADOC había nacido para liderar esta transformación que empezaba a tomar velocidad a caballo de la era del conocimiento. Pero, ¿dónde estaba la novedad de esa nueva estructura que algunos medios llamaban equivocadamente, quizás para abreviar, “Mando de Adoctrinamiento”? Sin entrar en tecnicismos, baste con decir que la Preparación del Ejército para sus misiones operativas requiere de unas funciones de apoyo tan diversas como esenciales: Doctrina, Orgánica y Materiales, Enseñanza, Instrucción, Adiestramiento, Evaluación e Investigación y Análisis. Las siete estrellas que rodean la flor de lis en el escudo del MADOC representan las siete funciones. Hasta ese momento la responsabilidad de esas funciones estaba distribuida entre diferentes Mandos, a veces, con criterios territoriales y no siempre bien coordinadas. El Plan NORTE se inspiraba en otros principios organizativos concurrentes para alcanzar el objetivo global del Ejército. La integración de funciones del Apoyo a la Preparación seria la misión y el reto del MADOC. La clave estaría en saber armonizar los valores tradicionales de una institución centenaria con la actitud innovadora exigible a una organización del siglo XXI, caracterizado por la velocidad y la intensidad del cambio en todas sus dimensiones. Solo se admitía un resultado: un Ejército más reducido pero más eficaz y adaptado a su tiempo. Esta conjunción de exigencias, aparentemente contrapuestas, ha quedado plasmada en el actual lema del MADOC “Tradición, Formación e Innovación”. Para cumplir esta misión, el Cuartel General del MADOC estableció su sede en Granada, con unos efectivos próximos al medio millar de hombres y mujeres, al mando de un teniente general, dependiente directamente del Jefe de Estado Mayor del Ejército (JEME, cargo que en el momento de su creación ostentaba el teniente general José Faura Martín), asistido por dos generales de división y cuatro generales de brigada. La estructura asentada en nuestra ciudad, inédita por el nivel de sus organismos, estaba formada por la Jefatura del MADOC, la Dirección de Investigación y Análisis (DIVA), la Dirección de Doctrina, Orgánica y Materiales (DIDOM) y la Dirección de Enseñanza, Instrucción, Adiestramiento y Evaluación (DIEN). A partir del año 2010, una reorganización disolvió la DIVA, cuyas funciones fueron asumidas por la DIDOM. Pero el horizonte del MADOC no se limitó a Granada, por el contrario, se extiende por toda la geografía nacional, desde San Fernando (Cádiz) hasta Jaca (Huesca) y desde Valladolid hasta Chinchilla (Albacete), ya que de las Direcciones de Granada dependen todos los Centros Docentes Militares y los Centros de Adiestramiento del Ejército de Tierra, totalizando 17 centros. Algunos generalistas, como la Academia General Militar (Zaragoza), la Academia General Básica de Suboficiales (Lérida) o los Centros de Formación de Tropa 1 y 2 (Cádiz y Cáceres). Otros especializados como las Academias de Armas (Toledo, Valladolid, Segovia, Madrid), la Academia de Logística (Zaragoza), la Escuela de Guerra del Ejército (Madrid) o la Escuela Militar de Montaña y Operaciones Especiales (Huesca). Además, los Centros de Adiestramiento disponen de campos de tiro y maniobras e instalaciones con simuladoras para apoyar a las unidades cuando realizan sus ejercicios de entrenamiento. Todos ellos desarrollan y cooperan de forma transversal a las diferentes funciones del MADOC. Además de su dimensión nacional, el MADOC tiene una dimensión internacional de la mayor importancia, que le proporcionan sus oficiales de enlace y profesores españoles destinados en nueve países, y los Oficiales de Enlace y profesores de otros países destinados en el MADOC, por un periodo mínimo de un año. A través de este personal, el MADOC se relaciona de forma continuada con órganos de otros ejércitos que desempeñan funciones similares, intercambiando de forma continuada conocimientos y experiencia sobre todas las materias, con particular atención a las buenas prácticas y lecciones aprendidas en operaciones y ejercicios. Estas relaciones mantienen la convergencia operativa con nuestros amigos y aliados y facilitan la actividades de cooperación militar. Un “efecto secundario” de estos intercambios es que el nombre y la fama de Granada se transmiten a través de ellos en todas direcciones y, con frecuencia, la convierten en protagonista de visitas, reuniones y seminarios con militares y expertos civiles de otros países. Otra dimensión fundamental del MADOC es la universitaria, que se desarrolla, por un lado a través del Centro Universitario de la Defensa (CUD) asociado a la Academia General Militar de Zaragoza y, por otro, mediante numerosos convenios de colaboración suscritos entre los centros militares y diferentes universidades españolas. Desde su creación los sucesivos Jefes del MADOC han fomentado un “diálogo permanente” con la Institución Académica que han considerado esencial, no solo para contribuir a la necesaria cultura de defensa, sino como una verdadera necesidad funcional para poder cumplir sus fines, especialmente en el área de investigación y análisis. En este contexto, son paradigmáticas las relaciones con la Universidad de Granada (UGR), iniciadas en 1996 y consolidadas a través de una Comisión Mixta y un Centro Mixto (constituidos en 1998 y 2009 respectivamente), que han permitido y mantener una comunicación continua y desarrollan un plan de colaboración anual desde el año 1998. Desde su origen, estas relaciones se han distinguido por su carácter permanente y por su enfoque global, contemplando todas las oportunidades de colaboración que ofrecen la Universidad y el Ejército, sin más limitaciones, que los recursos económicos disponibles en cada momento. Todos los Rectores y Equipos de Gobierno han apoyado sin reservas estas relaciones que han señalado el camino a seguir en la cooperación entre dos instituciones que comparten el mismo espíritu de servicio. Es de señalar también, por su singularidad y su oportunidad, el gran apoyo que supuso en época de crisis económica el convenio suscrito entre le MADOC y el Banco Santander, firmado el 5 de marzo de 2013 por Emilio Botín y el teniente general Puentes Zamora para financiar las actividades de colaboración con la UGR. Además de proporcionar una notable experiencia de trabajo conjunto entre universitario y militares en todos los niveles y en múltiples áreas, este marco de colaboración ha permitido la realización de actividades de gran impacto y relevancia. Entre las más representativas podemos citar: El programa de Doctorado sobre paz, seguridad y defensa, uno de los primeros sobre esta materia. Los cursos sobre metodología y técnicas de investigación para analistas militares. El Congreso Internacional de Estudios Militares, que el año pasado celebró su tercera edición bienal. Las prácticas en el MADOC, que con una duración media de seis meses han permitido que varios centenares de estudiantes de la UGR de muy diversas titulaciones complementen sus estudios y conozcan el día a día del trabajo que se realiza en organismos militares. Los cursos de supervivencia, con casi dos décadas de experiencia en sus ediciones de montaña, invernal, bosque, desierto y litoral. Varias decenas de proyectos de investigación sobre aspectos sociales, históricos, culturales, psicológicos, deportivos, tecnológicos, informáticos, prospectivos, de gestión del conocimiento, y muchos otros de interés común. La participación en campañas multinacionales de equipos mixtos para elaborar conceptos innovadores en el empleo de las fuerzas armadas, como la conciencia intercultural, la ciberdefensa o las amenazas híbridas. Varias decenas de publicaciones conjuntas editadas por la Editorial UGR como colección Biblioteca Conde de Tendilla, en homenaje al primer Capitán General de Granada, prototipo de gobernante militar y humanista en los albores del Renacimiento Español. La página web del Centro Mixto ofrece al público información detallada y extensa sobre sus fines y objetivos, organización y funcionamiento, actividades y productos. El MADOC tiene también una función institucional relevante, ya que es el responsable de conservar y difundir los valores tradicionales y ceremonial del Ejército de Tierra en general, y sus Cuerpos y Unidades en particular. Como se ha dicho anteriormente esta función es fundamental para mantener la identidad de la Institución en un momento histórico en que la rapidez de los cambios sociales y organizativos, y el cuestionamiento de determinados valores pudiera erosionar lo que es intrínsecamente necesario a la profesión militar y constituye la seña de identidad de uno de los Ejércitos más acreditados y veteranos a escala mundial. El MADOC, como todas sus Unidades Militares, participa intensamente desde su fundación en la vida diaria de la ciudad que le alberga. El General Jefe del MADOC es al mismo tiempo Comandante Militar de Granada y, en la práctica, dado su rango, ejerce las funciones de representante institucional de las Fuerzas Armadas, sin perjuicio de las que corresponden al Coronel Jefe de la Base Aérea de Armilla y al Coronel Subdelegado de Defensa. La integración de estas autoridades militares en la vida social de Granada es máxima, asistiendo con regularidad a multitud de actos cívicos, celebraciones, reuniones etc. y apoyando a las autoridades civiles dentro del marco normativo vigente. Algunos ejemplos pueden ilustrarnos. En el ámbito deportivo, el MADOC, con la colaboración de otras unidades organiza la Carrera de las Dos Colinas, un evento al que concurren año tras año varios miles de deportistas de todas las edades atraídos por su ambiente y belleza del recorrido. Ha liderado también varias ediciones de la Travesía Integral de Sierra Nevada, la Semana Santa y otras celebraciones de carácter religioso son también ocasión para manifestar los lazo que unen al MADOC con varias hermandades de penitencia, como la Borriquilla o la Concha. En otras procesiones del Santo Entierro en el Viernes Santo, y de la Virgen de las Angustias, es el Teniente General del MADOC la autoridad que ostenta la representación de S.M. El Rey. De la misma forma, su presencia en los actos del Día de la Toma y el Día de la Hispanidad forma parte del ceremonial cívico. Las contribuciones de la agenda cultural de Granada son también numerosas y adoptan la forma de conciertos de música militar, recitales poéticos, exposiciones, belenes, conferencias, presentaciones de libros, y otras actividades abiertas al público. Especial relevancia y significación tienen los actos de Jura de Bandera para la ciudadanía que periódicamente organiza este Mando y que siempre ha tenido una generosa respuesta. De la misma forma, es habitual la presencia de representantes del MADOC en las principales celebraciones y en la multitud de actividades de la amplia oferta granadina. Todo ello contribuye a una plena sintonía e identificación con el resto de la población de Granada y a tomar conciencia de su pasado, presente y futuro. El MADOC es además depositario de un rico patrimonio nacional. Algunas de sus instalaciones, repartidas por diferentes provincias, son monumentos centenarios con un notable valor histórico, que albergan importantes fondos bibliográficos, museos, obras de arte y, sobre todo, recuerdos de otras épocas. En este entorno se vive con naturalidad en el encuentro entre las modernas enseñanzas y la herencia recibida, que juntas, alimentan el espíritu militar de las nuevas generaciones de oficiales, suboficiales, tropa de nuestro Ejército. Las sedes del MADOC en Granada son dos antiguos monasterios que, desde el siglo XIX, han albergado a sucesivas unidades militares: el Convento de San Francisco Casa Grande, antigua Capitanía General, y el Convento de la Merced, antiguo Gobierno Militar. Ambos conservan los elementos principales del uso monacal, destacando los dos claustros que dan al conjunto el sosiego y la belleza propios de este tipo de construcciones. La Merced ha conservado además joyas como una singular cúpula que cubre la escalera principal, y la armadura de madera de la cubierta de la antigua iglesia, que puede apreciarse en todo su esplendor. Frente al edificio de Capitanía, un relieve con inscripciones recuerda la que fue morada del Gran Capitán, cuya memoria honra nuestro Ejército y es motivo de admiración para propios y extraños. Pocos metros más allá, los sepulcros de Isabel y Fernando y la estatua a Cristóbal Colón son recuerdo permanente de dos gestas épicas. La Unidad de España y el Plus Ultra del Descubrimiento. No hay duda: el MADOC está en el corazón de Granada. A través de las portadas de los dos conventos-cuarteles, el espíritu e historia de Granada se cuelan sutilmente en los puestos de trabajo y en las almas de los hombres y mujeres que cada día sirven a España en el MADOC, orgullosos de su misión y agradecidos por el apoyo y el cariño que reciben de sus conciudadanos, con los que comparten sus quehaceres desde hace más de veinte años. Granadinos de nacimiento algunos, de corazón todos, ellos y sus familias quedan unidos para siempre a esta ciudad de leyenda, que inunda la mente y los sentidos con sus inagotables encantos y estimulan al soldado para ofrecer lo mejor de sí mismo por aquellos que le han confiado su Defensa.